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Una experiencia inolvidable

gauchos
Una experiencia muy especial y de estrecho contacto con la cultura local, es vivir un día de campo en casa de don Pedro Soto, al interior del valle Leones. El y su señora llevan más de 40 años viviendo en el mismo lugar, una casa sencilla, árboles frutales, huerta, gallinas, ovejas, vacunos y caballos, algunos corrales para los animales y mas de 1000 hectáreas de valle, montañas y glaciares completan el paisaje que los ha rodeado toda su vida. 
Visitarlos es un placer. Acogedores y alegres reciben al turista muy sencillamente en su propio lugar, una pequeña pieza con la cocina a leña en el medio, donde siempre hierve la teterita para el mate y la dueña de casa tiene algo para ofrecer.

Ellos tienen mucho que contar acerca de toda esta vida viviendo en el aislamiento de Aysén y les gusta mucho compartir con el turista la vida cotidiana, donde cada día tiene una sorpresa.

En marzo estuvimos presenciando y participando en la señalada de los vacunos nuevos, donde los amrcan en la oreja y así don Pelluco y sus vecinos saben de quién son los animales que durante el invierno buscarán alimentarse a campo abierto.

Todo partió con don Germán Fuentes quien preparaba un cuarto de vacuno para los comensales de ese día. Por otra parte, en la cocina, la dueña de casa y otras mujeres preparaban papas cocidas, lechuga picada, cebolla y tomate, además de estar atentas a la llegada del dueño de la faena con los animales al corral. Ya pasado el medio día, llega la tropa, unos cinco jinetes a caballo, y unos sesenta vacunos, grandes y pequeños, todos entran al corral. Primera etapa del día cumplida, ya están rodeados los animales. Don Pelluco cierra el corral y se dispone con los ayudantes y sus familias al almuerzo.

Alrededor del fuego, y de la carne, se ha ido juntando la gente,en su mayoría familias jóvenes parientes de los dueños y algunos amigos, como nosotros que hemos asistido con una pareja de australianos. Poco a poco llegan las ensaladas, la bota con el vino tinto que comienza a pasearse de hombra a hombre haciendo que el chorro entre directo desde larga distancia y finalmente don Pelluco, el jefe del asunto, limpia un cuchillo afilado y comienza a cortar la carne asada al fuego.

Todos toman sus platos y reciben su ración, hirviendo, grasienta y sabrosa como ninguna otra carne en el mundo. Buen vino y ensalada, papas nuevas calientes completan un plato inolvidable en la Patagonia. Amena conversa y muchos "salud" para celebrar tan agradable encuentro.

Luego de comer y tomar, se arreglan los gauchos para hacer la pega del día. Hay que separar los terneros de las vacas para marcar a los nuevos, Ellos saben en qué están sus patrones y se rehúsan ser marcados. Dos tajos a cuchillo en la oreja derecha los diferencian de los animales vecinos. La faena toma más de un par de horas, hasta que todos quedan con sus marcas. Mientras tanto naturalemente el grupo de gauchos atentos a cualquier acción imprevista, se mantienen despiertos y chacoteros.

Finaliza el día temprano y se retira el dueño de casa a descansar, después de tomar su mate de la tarde, esta vez con pan y mermelada, un mate dulce

.Nosotros nos retiramos asimismo habiendo presenciado un día inolvidable, que quizá pocos chilenos y sin duda muchos menos australianos volverán a tener en su vida.

Antes de hacer una reserva, CONSULTE fecha para realizar este día de campo en Aysén. 

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