Mallín Colorado, una experiencia desde el primer momento

Desde el Aeropuerto de Balmaceda

Luego de recibir en el aeropuerto de Balmaceda a los que serán mis pasajeros durante los siguientes cinco días, cargamos el auto y comenzamos nuestra travesía por el sur de la Carretera Austral. Los pasajeros son una pareja entre 50 y 60 años de edad, europeos, no los he visto nunca antes. Ellos reservaron la estadía por Internet hace ya varios meses y hemos conversado mucho por mail.
También hay largos espacios de silencio en el camino, de silencio entre nosotros y de silencio en el exterior, largos tramos del camino en que no vive nadie, no pasan autos, estamos hace rato solos.

Comienzo explicándoles que tenemos cinco horas de viaje hacia el sur, que después de una hora de pavimento, comeremos algo y comenzaremos la ruta de tierra hasta el lodge. Un poco de explicación geográfica de dónde nos encontramos, de que en esta parte la Cordillera de los Andes se desplaza hacia el oeste, ya no está entre Chile y Argentina, sino que entre el mar y la meseta, una breve explicación del clima que en el lago General Carrera es un microclima templado y seco, etc.

Rápidamente los pasajeros se interesan por la historia de nuestra familia en la zona, hace cuánto tiempo tenemos el lodge, cómo llegamos, cómo se nos ocurrió hacer esto. Y comienza otra conversación, más personal, más íntima, y de larga duración. Ahí comienza para ellos y para mi, una experiencia distinta, única. Quieren saber detalles, con un entusiasmo que sólo puede transmitir quien lleva el Mallin Colorado por dentro, ahondamos un poco más en las motivaciones de mis padres y Eduardo, mi hermano, para crear este lugar; en las motivaciones y en la experiencia que hemos tenido nosotros como familia recibiendo turistas de todas partes del mundo en nuestra casa, en nuestro lugar preferido. Esta conversación se va matizando durante todo el viaje con explicaciones de los distintos lugares por donde pasamos: cadenas montañosas, valles de grandes ríos, poblados pequeños y aislados. Nos detenemos en ciertos puntos a sacar fotografías, pasan las horas y sigue una amena conversación.

 
Alternamos en el camino con lo que hacen ellos, de dónde vienen, a dónde van después, dónde viven, cuánto viajan, qué lugares conocen, etc. También hay largos espacios de silencio en el camino, de silencio entre nosotros y de silencio en el exterior, largos tramos del camino en que no vive nadie, no pasan autos, estamos hace rato solos. De a poco se va creando un mundo propio en el traslado hacia el lodge. Queda claro que esto no es un transfer del aeropuerto al hotel, es una travesía, un viaje al interior de la Patagonia en el cual se va dejando todo lo que queda atrás y nos vamos adentrando en el presente. Es una introducción a una experiencia en el presente, en mi presente, en el de mis pasajeros, en el presente de cada uno.
Mira nuestra infografía sobre "Como llegar a Mallín Colorado" haciendo click aquí
Hay pasajeros que gritan de emoción al entrar a su cabaña, hay algunos que dicen "es mucho mejor que la foto de Internet"; otros que preguntan de inmediato si no hay más noches disponibles.
 
Llegamos al lodge con las piernas tiesas, con sorpresa y alegría nos dan la bienvenida y los dejo con sus maletas en su cabaña. Hay pasajeros que gritan de emoción al entrar a su cabaña, hay algunos que dicen "es mucho mejor que la foto de Internet"; otros que preguntan de inmediato si no hay más noches disponibles, que desde ya se quieren quedar más días de los que habían reservado.

Los espero en el club house para comer y organizar las excursiones de los días siguientes. La conversación fluye y a la orilla del fuego armamos un programa de acuerdo a lo que ellos quieren hacer. Los invito de inmediato a visitar la cocina, a conocer al personal que los atenderá.

Y así siguen los días y las actividades en la zona, visitamos distintos lugares, estamos con gente local, habitantes de la Patagonia, subimos cerros, andamos en kayak, hacemos rafting, cabalgamos. En algún momento me piden un día libre, en su cabaña, se quieren quedar en el lodge, caminar, descansar. Es que están relajados. Sumamente relajados. Ya no hay nada más importante al cabo de algunos días en este lugar, que estar en este lugar, volver a mirar el lago, una y otra vez, en silencio, sentados rodeados del encanto del bosque nativo.
La ubicación física de las cabañas de Mallin Colorado, en una gran explanada abierta hacia el lago General Carrera, produce una sensación muy especial de tener toda la vista delante de uno, pero a la vez de que nadie me ve. Es la esencia de la privacidad: ver y que no me vean. Estar y que no parezca que estoy. Es la esencia de la exclusividad: saber que tengo todo lo que necesito a la mano; teléfono, wi fi, comida, calefacción, servicio y atención personalizada, pero que finalmente quiero estar sentado mirando el paisaje, leyendo un libro, escuchando el canto de los pájaros.
 
Es la esencia de la privacidad: ver y que no me vean. Estar y que no parezca que estoy. Es la esencia de la exclusividad
No hay nadie en Mallin Colorado que no quiera quedarse un día ahí, en su cabaña, sentado mirando el paisaje. Es la experiencia de vivir el presente, ese presente remoto, básico, simple, que nos hace volver a la esencia, back to basic, se dice en inglés.

Hemos visto durante todos estos años que también es el lugar ideal para la conversación, íntima, verdadera entre un padre y un hijo, entre una pareja, un grupo de amigos, la conversación franca y profunda, lenta, de pocas palabras, más bien el lugar ideal de la comunicación verdadera.
Es el lugar ideal, como dicen muchos, para bajar revoluciones, desconectarse, conectarse con uno mismo, despojarse de mucho y alivianar la mochila. Es una desconección total de lo externo y una conección con lo interno.

Las excursiones, la belleza del paisaje, el itinerario turístico, las comidas, la conversación y la atención del personal complementan esta experiencia en la Patagonia, que es un descanso para el alma que no deja indiferente a nadie que la visita.

Lo que digo no es invento ni es poesía. Está estampado en nuestros libros de visitas que hemos ido recopilando durante estos 16 años de Mallín Colorado. Está grabado a fuego también en la vida de cada uno de los miembros de mi familia. Cada cierto tiempo hablamos en la mesa familiar de la experiencia que los clientes han compartido con nosotros, los recordamos con nombre y apellido, no a todos, por supuesto, pero diría que sí a muchos. Es que para nosotros también cada visita que llega a Mallin Colorado es un grano de arena que aporta a nuestra propia experiencia de la Patagonia.
 
En nuestra página web se puede leer varios de los comentarios que han dejado los clientes en el libro de visitas del lodge.

Los invito a revisar lo que algunos han comentado en el sitio Tripadvisor, quien nos ha premiado con un Certificado de Excelencia que mostramos en el lodge.
Si después de leer esto, quieren aventurarse a una experiencia en el sur del mundo, contáctese aquí.

Como llegar a Mallín Colorado desde Chile Chico

Si usted viene de Argentina, una vez en la ciudad de Los Antiguos, a orillas del lago Buenos Aires, cruzará la frontera y llegará inmediatamente a la ciudad chilena de Chile Chico. La distancia entre Chile Chico y Mallín Colorado son 122 kms. Y se demorará alrededor de 2 horas y media.

Es un camino entero de ripio, que bordea el lago con sinuosas curvas y enormes acantilados, por lo cual deberá bajar considerablemente la velocidad y manejar con sumo cuidado. Curvas estrechas, altas montañas y siempre el azul lago a su derecha acompañarán este trayecto. Al cabo de una hora aproximadamente pasará el famoso Paso de las Llaves, una serie de curvas estrechas y largas subidas al borde del lago que lo dejarán boquiabierto por la inmensidad de las vistas hacia los Campos de Hielo Norte y lo angosto del camino en fuertes acantilados al lago General Carrera.

Tome todas las precauciones en este sector. Una vez al otro lado, se encontrará con la pequeña localidad de Mallín Grande, luego viene el Sector El Furioso, y finalmente ya con un camino más boscoso y muy cercano a los imponentes Campos de Hielo Norte, llegará a la ciudad de Puerto Guadal, denominada la perla del lago, por su favorable clima soleado. Saliendo de Puerto Guadal, llegará al cruce El Maitén, donde deberá tomar la Ruta 7 (Carretera Austral) hacia el norte nos dos kilómetros. A Mano izquierda verá el letrero Mallin Colorado, señal de que ha llegado a su destino.